El daño en un retenedor dental puede ocurrir por múltiples razones. Generalmente, están hechos de materiales resistentes a impactos u otros medios externos, sin embargo, hay ciertas acciones que pueden provocar el deterioro del aparato dental. Este es quizás uno de los más habituales casos en los tratamientos de ortodoncia.

Los retenedores tienen un papel fundamental después de retirar los brackets o el procedimiento Invisalign. Los profesionales aconsejan su uso constante, en caso de ser removibles, porque ayudarán a mantener la nueva posición de los dientes. Estos elementos requieren de mantenimiento y limpieza, de lo contrario pueden sufrir problemas que resultarán en un nuevo tratamiento dental.

En la Clínica Dental Pons Soria tenemos el gusto de presentarte algunas de las razones por las que un retenedor dental podría romperse, y soluciones factibles que podrías aplicar.

¿Qué son los retenedores y para qué sirven?

Tal como explicamos anteriormente, los retenedores dentales son unos aparatos que ayudan a consolidar la posición de los dientes después de un tratamiento de ortodoncia. Su principal función es mantener fijos los dientes y evitar que se muevan o desplacen de sus lugares.

Hay dos versiones de retenedores, los fijos y los removibles. El primero es un alambre de metal que se coloca desde el canino hasta el colmillo, ya sea en la dentadura superior o inferior. Es sellados al diente con un composite dental. Lo común es que permanezcan con la persona durante una gran cantidad de tiempo, o incluso toda la vida.

Por su parte, el segundo, está hecho de un material transparente de plástico que es completamente biocompatible. Frecuentemente, se emplean para la dentadura superior y son recomendados durante la noche al dormir.

Asimismo, ayudan a que las personas que sufren de bruxismo a evitar que la presión ejercida por los movimientos involuntarios arruinen los resultados de la ortodoncia. El mantenimiento y las revisiones regulares garantizan el buen estado de estos aparatos.

¿Qué puede provocar el daño en los retenedores?

Los retenedores están hechos con materiales resistentes, pero requieren de ciertos cuidados para extender su vida útil. Los problemas pueden surgir tanto para los aparatos de plástico removibles, como para los de alambre fijos. En cualquiera de los casos, lo más aconsejable es acudir a un ortodoncista, pues será quien ayudará a solucionar el problema de manera correcta y eficaz.

Retenedores removibles

Romper el retenedor dental removible requiere que la persona descuide el mantenimiento del material. El primer lugar está el posible desajuste provocado por el movimiento de uno o varios dientes. Cuando no se usa correctamente, las piezas dentales tienden a retorcerse o intentar volver a su posición original. De modo que al intentar colocar el retenedor, el paciente sentirá una gran presión, ya que la dentadura no está alineada.

Forzar su encaje puede conllevar a la deformación del material. Lo mismo sucedería si se lavan con agua caliente. Por otro lado, es incoloro, así que si se limpian regularmente con pasta dental, comenzará a tomar un tono blanquecino, y con el tiempo el material comenzará a deteriorarse.

Además, si se retira de manera continua y no se resguarda en un sitio adecuado, puede que algo externo produzca una fisura, también es posible que se pierda. Pero, a pesar de esto, algo que se debe tener en consideración es que al ser hecho de plástico, puede desgastarse por el uso, algo casi inevitable en estos casos.

Los retenedores removibles deben permanecer siempre en los dientes. Los ortodoncistas recomiendan quitarlas solo en las comidas y durante el cepillado, pues las probabilidades de que las piezas dentales se muevan son extremadamente altas; sobre todo en los primeros meses del post tratamiento.

Retenedores fijos

Por su parte, cuando los retenedores fijos sufren de alguna rotura, el daño bucal puede ser grave. El alambre que sobresale puede romper tanto las encías como los labios y la lengua, provocando así un sangrado que puede variar según la profundidad de la herida. También promueve la aparición de llagas e irritación dental.

Si se ha despegado parte o total el alambre del retenedor, es posible que la causa sea una excesiva fuerza durante el cepillado. Igualmente, esto sucedería si la técnica de limpieza es inadecuada. Esto sucede porque a pesar de ser resistentes al tiempo, este material es un metal bastante estrecho, por lo tanto, es susceptible a presiones externas.

Por esta misma razón, los pacientes deben evitar usar mondadientes, ya que pueden dañar parte del retenedor. El hilo dental también debe ser utilizado con precaución y cuidado.

Otro causa de un posible daño en el aparato son los golpes o lesiones bucales en la zona donde se encuentra el retenedor. Los impactos pueden originar la rotura del alambre, así como su desprendimiento. Hay que tener cuidado con este tipo de situaciones e ir inmediatamente al odontólogo para realizar una revisión.

Finalmente, una de las razones de fisuras en los retenedores más comunes entre los pacientes con procedimientos de ortodoncia, son los alimentos. Comer o masticar cosas inadecuadas para el consumo estropean el alambre. Lo mejor es ingerir comidas suaves, fáciles de masticar.

¿Qué hacer en caso de romper los retenedores?

Lo primero que hay que hacer es observar si la rotura es grave o puede solucionarse de manera temporal. Si la punta del alambre sobresale, una forma de arreglarlo antes de ir a un odontólogo es aplicar cera de ortodoncia para evitar la aparición de llagas o sangrado en los labios.

La cera de ortodoncia no es fija, por lo tanto, puede removerse. Tampoco tiene un largo periodo de uso, pues se desgasta. Con este producto se resuelve por poco tiempo el problema del alambre. Acudir a un ortodoncista proporciona una alternativa más permanente y adecuada.

Hay personas que utilizan los dos tipos de retenedores, si está desplazado, puedes intentar ajustarlo y colocar encima el aparato movible. Los pacientes que tengan este problema, pero no cuentan con la versión en plástico, pueden crear el mismo efecto con un chicle sin azúcar. Funciona como una protección y evitará que el alambre se mueva y cause daños bucales. En este caso, se debe ir con urgencia al dentista.

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